Por Pablo Salinas Dentro de Chile, la pintura chilena está subvalorada. Frente a lo que pasa con la poesía, el asunto se hace bien nítido. Y el mejor ejemplo nos lo da Arturo Gordon . A Gordon se le aprecia, entre conocedores, entre coleccionistas; sus obras tienen demanda y en las subastas alcanzan los precios más altos. Pero eso es muy poco. De Gordon no se escriben libros, ni notas de prensa, ni tampoco se le ve aparecer en las redes, para recordar su nacimiento o su muerte, o como uno de los héroes de nuestra cultura, como pasa con la Mistral, Neruda, De Rokha, Parra o Bolaño, siendo un artista que, por potencia creativa, innovación y atrevimiento, tiene sobrados méritos para ser considerado otro de nuestros héroes. Uno de los grandes . Y eso, esta escasa difusión y presencia de Gordon, se debe nada más que a eso, a que acá en Chile la pintura chilena, dentro del conjunto de disciplinas artísticas, es mirada en menos, de soslayo, a medias. A comienzos de agosto pasa...
Desde el litoral