A comienzos del año 2000 expuse mis pinturas en Londres. En rigor, se trató de una exposición individual de mis trabajos; no me acuerdo el número exacto pero habrán sido 12 a 15 cuadros, que llevé desde mi taller algarrobino para colgar en una sala en el subsuelo londinense, la sala habilitada para esos fines del Canning House , institución concentrada en la promoción de la cultura hispanoamericana en Inglaterra. El Canning House se ubicaba entonces en pleno Belgrave Square , muy señorial barrio, con alta concentración de impolutas embajadas. Cuando conocí el recinto, una mansión del siglo XIX con amplios salones de piso de mármol y refinados muebles, no me pareció, de hecho, el lugar más adecuado para montar una exposición de pinturas. Pero la sala estaba en el subsuelo, donde también, si mal no recuerdo, funcionaba la biblioteca. El espacio para las muestras artísticas era mucho menos empingorotado que la planta superior, más moderno, más cercano a un hall universitario que a l...
Por Pablo Salinas Dinámica que pulsa de forma regular, con alguna intermitencia, la del ajuste identitario nacional lleva casi necesariamente, casi por norma, a comentarios más o menos torpes, nada esclarecedores, menos inspiradores. Anclar la discusión a un concepto –que si Chile alcanza a ser un país o no, que si alcanza a ser una democracia o no, que si es más o menos conservador, y así- es un hábito propio de mentes moldeadas por la lata de la academia, pero que, siendo honestos, está condenado a reportar resultados pobres. Mucho más provechoso resulta definir el marco, ajustar el foco, en términos de “cultura”, es decir, de las huellas de las múltiples manifestaciones de nuestra naturaleza humana. Las etiquetas, la necesidad de encuadrar el análisis en base a etiquetas, a conceptos predefinidos, queda de lado. Y la cultura, hablando de Chile, nos entrega inequívocos rasgos, señas, tonalidades, que, en conjunto, arman esa matriz, ese perfil particular, la identidad propia de...