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Entradas

Chemtrail en Algarrobo

Debo ser franco: desde que apareció internet todo se fue al carajo. Siempre se habló de que los seres humanos necesitamos de la información para completarnos como individuos, para armarnos una imagen más precisa de nuestro entorno, para saber dónde estamos pisando. Hoy, como cualquiera lo sabe, los contenidos, los verdaderos contenidos, emigraron definitivamente hacia la web. Ahí está todo: la jalea completa que se va generando en este planeta circula por el carril cibernético, no por otra parte. Desde la mierda más mierda hasta los análisis más sesudos, actuales y pormenorizados. Así, es fácil que nuestra dependencia alcance niveles brutales. Sensibilidades volubles, las nuestras, ávidas de información veraz, creemos pillar la hebra de la información real , vedada en los medios masivos, los otros medios , y ¡cómo no sentir que nuestra obligación es volcarnos con pasión a atender a lo que ésta nos ofrece! Hasta hace un tiempo todavía se hablaba de contracultura . Hoy vamos de progresis...

Que o la Tumba

Joaquín Figueroa y Luis Casado nos entregan esta actualizadísima versión de nuestro Himno Patrio

La Avidez, por Don Papay

El lunes terminé presenciando, a duras penas, un triste espectáculo. La television, los canales (que a estas alturas poco tienen de "canales" pues apenas sí llevan agua; son hilillos comunicacionales más bien, que denuncia que dan o pie que pisan, peligra con estropear algún vínculo comercial sagrado, cual es desenmascarar, herir u ofender a uno de sus auspiciadores, a los cuales si les denuncia más de la cuenta, simplemente les retiran "la pauta". Y se acaba "el negocio".) Como decía, a eso de las 14.45 me extrañó que todo siguiera su vida normal. A las tres se votaría el Proyecto HidroAysen y la programación como si nada, llena, repleta, saturada de "entretención", regla comunicacional básica ésta, para que las personas se mantengan "entretenidas", pendientes de quien logrará pasar a la segunda etapa de un mediocre concurso de imitadores, ni siquiera de cantantes, de imitadores de otros que en realidad cantan. Siguieron las teleseries...

HidrAysén, por Hervé Tusak

No soy un escéptico, un desencantado sin más. Tampoco el clásico sujeto medianamente instruido que capota sepultado bajo la estantería de sus propios conocimientos. En rigor, soy consciente de dicho peligro y procuro evitar arroparme con las plúmbeas vestimentas del cinismo más ruin e inoperante. " HidrAysén, HidrAysén ", me corrigió anoche una y otra vez mi amiga Claudia. Ofuscada, rebautizó el maldito megaproyecto con la acertada evocación de la insaciable bestia de mil cabezas pestilentes. En el fondo, para cualquiera de nosotros es fácil reemplazar las cabezas reptiloides del monstruo original por las (no mucho menos reptiloides) de Piñera, Hinzpeter, Fernández y co. (la de Alinco no alcanza a merecer ese estatus, por charcha ). Claudia salió a la calle, corrió a Plaza Italia y como una adolescente tuiteaba cada cinco minutos el desarrollo de la protesta. Yo no la acompañé, lo aclaro, porque mi retiro playero todavía no acaba. Los titulares de la tarde dieron cuenta de l...

Desde mi ventanal... indignado, por Don Papay

El Batallador me da una oportunidad esperada -por mi, al menos- para "sacarlo todo afuera"... ¿Como la primavera? No necesariamente. Es solo un berrinche producto de la lectura desalentadora que se tiene del entorno, ese que nos alcanza a todos, ese que incluye lo único que tenemos en común verdaderamente todos cuantos habitamos este planeta: el aire. Hemos llegado a envenenar la fuente misma de nuestra vida. Desde allí se hace incluso más facil y aterradoramente comprensible ver como nuestros congéneres se comportan; algunos de ellos, de hecho, una minoría abismante , que sin pensar en sus hijos y nietos, estrujan el planeta hasta dejarlo como deshechado limón. El "crecimiento" es el objetivo supremo. Crecer y crecer a como de lugar, sin reparar aparentemente que no hay otra manera de crecer que no sea usando los bienes comunes hasta su agotamiento; hay excepciones por cierto, pero "los grandes", a esos les importa cero . La medida de bienestar en los g...

El Tarado Letrado, por Hervé Tusak

Ayer, tras leer la última columna de Navia (leer aquí ) que un amigo gentilmente me envió, se me vinieron a la cabeza esas ideas locas que tenía uno de escolar de jugar a periodista, de fundar una revista. Hoy, veinte años después, el ejemplo de nuestro destacado comentarista político inesperadamente me ofrece una nueva alternativa de publicación: Los Idiotas al Poder . Una edición, tal vez quincenal, armada en base a las contribuciones de un escogido grupo de personajes, poseedores todos de un currículo sobresaliente (sobre todo a nivel académico), el cual -tal como el mismo Navia nos enseña en su blog- iría junto a cada artículo exhibiéndose en un bloque lateral, condensado pero sucinto. La calidad visual de la revista capto que debería ser necesariamente alta, dado que los contenidos mismos de ésta serían mierda pura . Sí, sin ambages, sin innecesarios remilgos. Son los idiotas, como reza su nombre, quienes se darían maña para marcar con su tinta las sesenta y tantas -tal vez ochen...

La Mejor Foto de la Boda Real

En los balcones de Buckingham...